Por qué la culpa dificulta la curación

En este artículo deseo centrarme en un aspecto del TOC que no he tocado hasta ahora en el blog, y que es extremadamente importante, y es la culpa. Gracias al feedback que me envián los suscriptores, he podido observar, que cuesta más empezar a experimentar avances en la curación del TOC en aquellos casos en los que hay culpa, especialmente en los casos en los que hay sentimientos de culpa muy profundos, en los que la persona siente que se está traicionando a sí misma, a la familia, etc. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué sucede que frecuentemente las personas que no consiguen curarse son las que más culpa tienen?

 

toc-homosexualSi te sientes culpable, debes leer este mensaje, En él, intento dar respuesta a estas preguntas, pero para entrar en contexto, se hace necesario poner algunos ejemplos de casos de trastorno obsesivo-compulsivo en los que los sentimiento de culpa son muy fuertes. Estos son ejemplos reales, son historias que me han contado por correo varios lectores y suscriptores de la web, y algunas historias se han repetido en varias personas distintas.

 

La culpa, resultado lógico del TOC

Un ejemplo, es cuando una persona tiene pensamientos intrusivos u obsesivos de miedo a hacer daño a los demás. Me han escrito tres o cuatro personas contándome que sus pensamientos obsesivos se basaban en un miedo horrible de hacer daño a sus bebés. Fíjate que he dicho pensamientos de miedo, no pensamientos de deseo. Es decir, no se trata de personas malvadas ni agresivas, sino de gente normal, a la que se le ha cruzado un pensamiento de este estilo “¿Cómo puedo estar segura de que no haré daño a mi bebé?”

 

Conscientemente entendían que eran incapaces de hacer daño a sus bebés, porque los querían con locura, pero que les aterraba la idea de “perder la cabeza” y hacer alguna locura. Es muy frecuente que el factor disparador de este tipo de TOC sea por ejemplo, ver en las noticias que alguien haya matado a sus hijos. Como puedes comprender, la magnitud de la culpa que este tipo de pensamientos genera, es inmenso, la persona puede verse a sí misma como un monstruo por el simple hecho de tener ese tipo de pensamientos obsesivos, aún cuando conscientemente sabe que no tiene ningún sentido tener esos pensamientos.

 

culpa

 

Otro ejemplo, también real, es el miedo de una persona a ser pederasta. Conscientemente, sabía que no lo era, que nunca sería capaz de abusar de un menor, y que ni siquiera tenía ningún tipo de atracción por ellos (cosa que sí tienen los pederastas). Esta persona se obsesionaba una y otra vez con el pensamiento de que cómo podía estar seguro de que nunca se transformaría en un pederasta, o de que nunca perdería la cabeza y abusaría de un menor. ¿Puedes imaginarte los sentimientos de culpa que puede tener una persona que tiene ese tipo de pensamientos obsesivos, y más cuando conscientemente sabe que no es un pederasta?

 

El problema de la represión de la culpa

Estos dos ejemplos representan a la perfección los casos de TOC en los que la culpa es el elemento principal. Los humanos, de modo inconsciente, tendemos a reprimir las emociones fuertemente negativas, especialmente las emociones socialmente inaceptables. Estas emociones, se reprimen en la mente inconsciente para que el sentimiento de culpa que experimenta físicamente el individuo no sea tan devastador.

 

El problema con el proceso de la represión, es que las emociones inconscientes negativas, contribuyen a generar una hipersenibilización de la amígdala del cerebro, y que una amígdala sobre-estimulada, es una fuente constante de pensamientos obsesivos, y de las emociones negativas que estos pensamientos generan. Por tanto, al final lo que sucede es que el paciente se encuentra en un bucle, en un círculo vicioso, en el que los pensamientos obsesivos generan culpa, y a su vez esta culpa genera más pensamientos obsesivos, retroalimentando una rueda que se va haciendo más y más grande. La culpa se hace como una bola de nieve que desciende por una ladera sin control, incorporando más y más nieve a medida que rueda más y más, y el sentimiento de culpa se hace insoportable.

Este círculo vicioso es el motivo por el que la persona con una gran cantidad de culpa, frecuentemente se atasca en el tratamiento, y no consigue curarse.

 

relacion-entre-culpa-y-toc

 

Cómo curar la culpa

Muchas personas me preguntan cómo pueden liberarse de la culpa. Hasta donde yo sé no existe ninguna terapia que repentinamente libere toda la culpa, aunque sí hay terapias que la liberan progresivamente. El Bloque 3 del Método LIBTOC, al igual que el psicaonálisis tiene por objetivo liberar esta culpa inconsciente y otras emociones negativas reprimidas. El problema es que en muchos casos el paciente sigue generando más y más culpa al encontrarse atrapado en este círculo vicioso, con lo que la culpa almacenada en el inconsciente nunca desciende. Es como si intentásemos vaciar una piscina llena de agua contaminada, pero a esta le sigue entrando agua contaminada por una gran tubería. Si entra la misma cantidad de agua que sale, nunca se vaciará.

 

Esto nos lleva a una conclusión fundamental. Es imprescindible corregir aquello en nosotros que está generando la culpa, porque de lo contrario no podremos “vaciar la piscina de agua contaminada”, no podremos liberar a la mente de emociones inconscientes de culpa fuertemente reprimida.

En uno de los mensajes que vas a recibir en tu email si te descargas el primer capítulo, entro de lleno en el meollo del asunto sobre la culpa, el perdón, y explico cual es probablemente el único modo de dejar de sentirnos culpables, de modo que permanece atento a tu email y recuerda revisar periódicamente las bandejas de entrada de correo no deseado. Debes liberarte de las anclas del pasado, para poder vivir el futuro sin ser una víctima de las circunstancias que haya habido en tu vida, y el primer paso para ello es aprender a no sentirte culpable, y aprender a perdonarte.

También en mi caso, una de las obsesiones me provocó un profundo sentimiento de culpa, que arrastré durante varios años. Fueron los años más infelices de mi vida, y todo por culpa del TOC y de la culpa. La culpa es como un veneno que nos carcome el alma de un modo silencioso, invisible, pero implacable. Si no lo superamos, somos como un zombi que vaga por la vida arrastrando una pesada carga que no nos deja ser libres ni felices.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *