Lo primero que quiero que sepas, es que aunque haya conseguido la curación del TOC, eso no significa que yo nunca haya fracasado en la curación. De hecho, he fracasado muchísimas veces. Sé lo que es estar probando una terapia tras otra, gastando más y más dinero, y generando más y más frustración por la ausencia de mejoría, viendo como el Trastorno Obsesivo Compulsivo me arrebataba los que se suponía que debían ser los mejores años de mi vida.

De hecho, la gran mayoría de terapias que probé, fracasaron. Pero fue mi insistencia en seguir probando otras cosas y terapias, y en seguir aprendiendo; lo que me permitió poder llegar a encontrar cosas que sí me ayudaron a curarme. Por eso, quiero que sepas que por muy jodido que uno esté, siempre puede salir del pozo que supone el TOC, y yo soy un ejemplo de ello.
Bien, vamos allá con mi historia. El Trastorno Obsesivo Compulsivo, se manifestó en mi vida a principios de la edad adulta, cuando estaba en la universidad, y estaba sometido a bastante estrés (la presión de los exámenes exacerbada por mi personalidad perfeccionista, responsable y autoexigente, mi timidez y la necesidad de adaptarme en una nueva ciudad donde no conocía a nadie, etc).

 

Mis síntomas del TOC

En mi caso, en un principio el TOC no iba acompañado de actos compulsivos, sino únicamente de pensamientos intrusivos con los que me obsesionaba, y que venían a mi cabeza una y otra vez. Yo luchaba por apartarlos de mi mente, aunque estos pensamientos siempre regresaban. Los niveles de ansiedad y angustia con los que vivía durante mi primer año en la universidad fueron horribles; además de los elevados niveles de culpa que esos pensamientos me hacían sentir.

Progresivamente empecé a desarrollar compulsiones de comprobación: tenía que comprobar varias veces que las puertas del coche y de mi casa estuviesen cerradas, así como las ventanas y persianas, llave del gas, etc. También empecé a obsesionarme con colocar determinados objetos de un modo determinado. Los zapatos tenían que estar en un azulejo del suelo determinado y en una orientación determinada, así como los objetos de la mesilla de noche, etc.

De forma lenta pero progresiva el trastorno obsesivo-compulsivo, se me fue agravando, tanto en la intensidad y frecuencia de los pensamientos obsesivos que me producían cada vez más angustia y ansiedad; así como en los actos compulsivos. Tuve actos compulsivos de comprobación y de rutinas mentales, como tener que pensar una cosa o una palabra cada vez que miraba un determinado objeto, o repetir varias veces una comprobación hasta hacerla con un pensamiento positivo al mismo tiempo que hacía esa acción de comprobar.

 

Probando tratamientos para el TOC

Durante varios años busqué la curación del TOC sin encontrarla: busqué en Internet, en terapias alternativas, en libros de autoyuda, y realicé varias terapias psicológicas (EFT, Psych-k, EMDR, El Proceso de la Presencia, El código de la emoción, Liberación de la Memoria Celular -técnica de Luis Angel Diaz-, técnicas de PNL, La reconexión -técnica de Eric Pearl-, y durante varios meses fui a un psicólogo con quien hice psicoterapia cognitivo-conductual). Aunque es cierto que mejoré levemente, ninguna de esas cosas me aportó una mejoría notable, lo que causaba en mí una angustia insoportable.

Fue algunos años más tarde, cuando descubrí la psicología transpersonal, la BioNeuroEmoción, y el psicoanálisis de Carl Jung; y de cuando empecé a aplicar a mi vida conceptos y técnicas de estos nuevos enfoques terapéuticos; cuando tuve una notable disminución de las manifestaciones del TOC. Profundicé sobre todo en estas tres ramas del conocimiento y en la aplicación de lo que aprendí de escritores y conferenciantes como Eckhart Tolle y Jorge Lomar. Con todo ello empecé a experimentar una mejoría progresiva y notable y desarrollé un gran interés en la llamada medicina mente-cuerpo (en la relación entre psiquismo, emociones, salud y enfermedad).
Entonces, cuando mi Trastorno Oobsesivo Compulsivo había experimentado ya una gran mejoría, fui a un segundo psicólogo que usaba un abordaje terapéutico poco convencional, bastante distinto al que tenía el primer psicólogo al que fui. Con este segundo psicólogo, la terapia no se limitaba únicamente a este trastorno de ansiedad, sino también a la fobia social y estaba más enfocada al desarrollo y crecimiento personal. Muchas de las cosas que aprendí con él y que empecé a aplicar a mi vida, me fueron de ayuda y estaban muy en la línea de cosas que ya había leído.

Esa ayuda del psicólogo se sumó a la mejoría que había conseguido con lo mencionado en el párrafo anterior, y a cosas que apliqué por mi cuenta y que aprendí de forma autodidacta. Ese conjunto de cosas, hizo que mejorase poco a poco, teniendo épocas de estancamiento, y épocas de mejoría más rápida; hasta que conseguí la curación del TOC y de la fobia social.

 

El secreto de mi curación del TOC

La curación no fue algo repentino sino progresivo, fui mejorando poco a poco, especialmente por el hecho de haber conseguido tres cosas:

1) Dejar de creer todas las historias que me contaban mis pensamientos. Es lo que yo llamo dejar de identificarse con los pensamientos, y es aprender a decidir si yo quiero creer o no cada una de las cosas que mis pensamientos «me cuentan».

2) Realizar un proceso de transformación personal, es decir, un cambio en algunas características de personalidad, de modo que dejase de ser tan excesivamente perfeccionista y responsable, tan exigente conmigo mismo, de dejar de reprimir la rabia y el enfado. También cambios como dejar de buscar la aprobación de los demás, dejar de anteponer las necesidades de los demás a las necesidades propias, y dejar de decir que sí cuando en realidad deseaba decir que no. En definitiva, mediante un proceso que podríamos definir como recuperar la coherencia emocional.

3) Conseguir una transferencia emocional de determinadas emociones negativas desde la mente inconsciente a la mente consciente. Es un proceso de liberación emocional que pude conseguir con unos ejercicios muy concretos.
Mi curación fue algo que una vez ya curado totalmente del TOC, me permitió entender por qué casi todo fracasó; y por qué algunas cosas en concreto sí me habían funcionado o sí me habían sido de ayuda , y mantuvo en mí el interés por aprender más sobre psicología, especialmente en las áreas que sí me habían sido de ayuda en la curación. Todo ello terminó sentando las bases del Método LIBTOC, que no es un tratamiento sino una metodología de tratamiento, un sistema guiado por fases o etapas cada una de las cuales persigue un objetivo concreto. Esos objetivos son los puntos 1, 2, y 3, recién comentados. Cuando una persona consigue esos 3 objetivos, se cura, y eso es algo que he visto cientos de veces a partir de personas con las que he hecho sesiones por Skype y a partir de testimonios que he recibido en el correo electrónico.

 

La fuerza de voluntad, imprescindible para vencer el TOC

Si uno no está dispuesto a ser disciplinado y tomar las riendas de su propia curación, no va a poder superar este trastorno. Sé que es algo que puede sonar duro, pero es algo que aprendí no sólo por experiencia propia sino por las historias de quienes me escriben por correo y personas con las que he hecho sesiones por Skype. Por desgracia no es posible curarse sin esforzarse y sin implicarse en la curación. Curarse no es fácil y debo serte totalmente sincero en este aspecto.

Pero si tú estás leyendo esto, es porque estás asumiendo una responsabilidad sobre tu vida, porque te has propuesto solucionar un problema que te está impidiendo ser feliz. También yo en aquél momento, totalmente desesperado, acudí a Internet buscando una solución. Finalmente esa solución llegó varios años más tarde, tras miles de horas de lectura de webs, blogs, foros y libros, y tras varios miles de Euros gastados en terapias alternativas y psicológicas de todo tipo. Al menos mi experiencia te servirá para que tú no tengas que pasar por lo mismo, ahora lo importante es que tengas en cuenta que se puede salir de esto, y que aunque el camino no es fácil, «hay luz al final del túnel».