El Trastorno Obsesivo Compulsivo no es ninguna enfermedad, sino un trastorno de ansiedad. Tu cuerpo está sano (al menos en lo que se refiere al TOC), no hay ningún daño neurobiológico ni ningún error genético que te esté causando los síntomas de este trastorno, sino que hay un patrón de pensamiento no armónico que te genera pensamientos intrusivos, ansiedad, angustia, y que quizá te lleva a realizar actos compulsivos. No viniste al mundo con TOC, ni hay ningún error biológico que te esté causando los síntomas, por lo que estos son reversibles.
Esto implica aceptar que curar el TOC no es algo que alguien pueda hacer por ti. No es como cuando te rompes un hueso, tienes gripe, o tienes una enfermedad; en que los médicos o los medicamentos son los encargados de curarte. En el caso de este trastorno, tú eres la única persona que puede curarte a ti mismo (aunque en lugar de la palabra curarte sería más correcto decir superar el trastorno obsesivo-compulsivo; ya que generalmente asociamos la palabra curar a una enfermedad).
Qué te diferencia de las personas sin TOC
Por tanto, a partir de ahora debes empezar a pensar que no estás enfermo o enferma, y que por tanto lo único que te diferencia de quienes no padecen este desorden, es que tienes un patrón mental que ellos no tienen. Y por patrón mental me refiero a una forma determinada de pensar, de relacionarte con tus propios pensamientos. Tienes un patrón mental que implica identificarse con los pensamientos intrusivos, darles una veracidad absoluta, o en otras palabras, que eres víctima de tus propios pensamientos.

Quienes no padecen TOC, ven los pensamientos como quien ve una nube pasar por el cielo, la observan, y la dejan ir, no se aferran a ella, ni luchan contra ella, no luchan por apartar esa nube del cielo. Aceptan que está ahí pero deciden si contemplan esa nube, o otra nube. Haciendo un símil con el trastorno obsesivo-compulsivo, podemos decir que quienes no lo padecen, eligen si prestar atención a un determinado pensamiento, o dejarlo ir y pensar otra cosa.
Quienes no lo padecen, entienden que un pensamiento es sólo una fantasía, un sueño, algo que genera la mente sin su intervención, pero que no es una verdad absoluta. Por eso me gusta la analogía entre una nube o un pájaro y un pensamiento. Una nube, o un pájaro volando, aparece en el cielo, y desaparece. Tú tienes el poder de observar tus pensamientos desde fuera, es decir, como si estuvieses sentado en el cine delante de una pantalla en la que sucede una historia. Observas la historia, pero entiendes que es fantasía. Sabes que no va a salir un fantasma o un personaje malo de la pantalla, sabes que es una ficción que sólo está en la pantalla (en tu mente).
¿Tienen poder los pensamientos intrusivos?
No necesitas luchar por apartar un determinado pensamiento de tu mente, sino simplemente aceptar que es una fantasía, un sueño que no tiene ningún poder sobre ti, a menos que tú se lo confieras. Si padeces TOC, estás confiriendo un gran poder a los pensamientos intrusivos, les confieres el poder de angustiarte, de generar ansiedad, de vivir atormentado, y de realizar una serie de actos repetitivos siendo un verdadero esclavo de tu propia mente. ¿Verdad que no quieres seguir siendo un esclavo? La libertad es maravillosa, pero los pensamientos y las creencias pueden convertirse en la peor de las cárceles. Tienes que darte cuenta de que no puedes seguir así, que necesitas salir del pozo en el que te encuentras.
En definitiva, me gustaría terminar el email con un mensaje positivo, y ese mensaje es que no estás enfermo, que eres una persona sana, y que lo único que te pasa es que tienes un patrón de pensamiento no armónico, y que eso puede cambiarse, que puedes curarte a ti mismo, y dejar de ser un esclavo de tu propia mente. La libertad es una de las cosas más preciadas en la vida, pero recuperarla implica un esfuerzo, disciplina, y fuerza de voluntad, pero como en otras esferas de la vida, la libertad siempre es algo que hay que conquistar.
