En este artículo, quiero hacerte hacerte reflexionar sobre una idea fundamental en la comprensión y la superación del TOC: la identificación con los pensamientos. Si padeces TOC estarás de acuerdo conmigo en que le das credibilidad a la mayoría de tus pensamientos, es decir, te los crees. Piensas que cada una de las cosas que tus pensamientos te cuentan sobre ti, sobre los demás, sobre el mundo, y sobre el futuro son ciertas.
Y la realidad en cambio es que un pensamiento no significa nada. Un pensamiento es “un sueño”, “una fantasía” que genera tu inconsciente y normalmente aquello que te “cuenta” cada pensamiento no es cierto.
Los pensamientos pueden contarte cosas tan ridículas como que si subes en el coche con alguien que no conoces (y no sabes si conduce bien) puedes tener un accidente, que si no compruebas diez veces que la puerta del coche está cerrada no estás del todo seguro o segura de que está bien cerrada, o que si no te lavas las manos cada cinco minutos los microorganismos se introducirán en tu organismo y puedes caer enfermo. Los pensamientos pueden contarte cientos de historias distintas cada día, y cuando te los crees (te identificas con ellos), te conviertes en un esclavo de tu mente.
Metáfora del espectador y el protagonista
Lo contrario a identificarse con los pensamientos es simplemente observarlos desde fuera, es decir, en primer lugar entender que tú no eres quien piensa esos pensamientos, sino que es tu inconsciente quien los crea sin tu intervención, y que tú eres sólo la conciencia que los observa.
Permíteme usar una metáfora muy buena. Tú eres sólo un espectador en un cine que observa lo que ocurre en la pantalla (la película que se proyecta en la pantalla, equivaldría a las historias que se proyectan en tu mente en forma de pensamientos).
No eres el director de esa película, ni tampoco el protagonista. Eres sólo un espectador, que está sentado en la butaca viendo la película (las historias que se proyectan en tu mente), y que tienes la capacidad de reconocer, que lo que estás viendo es sólo una historia, una película, y que por tanto la película no es la realidad. Eres un espectador que tiene la capacidad de apartar la atención de esa historia, y de elegir creérsela o entender que es una historia de fantasía, que la pantalla de un cine no es la realidad, sino un sueño fantasioso. ¿Verdad que no puedes ser a la vez el espectador de la película y el protagonista de la misma?

No eres tú quien genera tus pensamientos sino tu mente inconsciente, por lo que tú ni siquiera eres responsable de las cosas que piensas. Tampoco tú eres quien piensas los pensamientos, sino que estos los genera tu mente y no tú, es decir, tú en realidad eres únicamente la conciencia que observa esas historias que suceden en tu mente.
El primer paso para superar el TOC
Comprender esto desde el punto de vista intelectual es el primer paso para poder superar el TOC, y mientras este paso no se entienda, no te liberarás de una pesada carga que te impedirá avanzar hacia adelante, que te impedirá avanzar en el camino más importante de tu vida, el camino a la curación del TOC.
Por eso a partir de hoy empieza a monitorear tu mente (es un concepto del Método LIBTOC), y que consiste simplemente en observar tu mente, en observar tus pensamientos, tu estado de ánimo, tus reacciones emocionales, la credibilidad que les das a los pensamientos. Se trata de “separarte” de tu mente, y observarla, ser consciente de qué es lo que ocurre en ella, y observar los pensamientos sin identificarte con ellos.
Esto es algo que deberías hacer todos los días tantas veces como puedas. No se trata de un simple ejercicio, sino de una actitud, casi de una filosofía de vida, y algo que debes poner en práctica una y otra vez hasta convertirlo en un hábito. Lógicamente es algo que requiere un esfuerzo mental y una práctica, pero es el primer paso para salir de la cárcel mental en la que te ha metido el TOC, aprender a comprender que tú y tus pensamientos sois dos cosas distintas, que tú no eres tu mente, y que las historias que te cuentan tus pensamientos no necesariamente son ciertas. Elige no ser esclavo de tus pensamientos.
