Curarse con psicoanálisis

Desgraciadamente, la medicina se ocupa de suministrar medicación para intentar paliar los efectos negativos de los pensamientos obsesivos, especialmente la reducción de la ansiedad, y apaciguar la carga emocional de otras emociones que muchas veces van asociadas a este trastorno como son la depresión y la culpa; sin intentar actuar a nivel del motivo por el que se desencadena el problema. La psicología conductista y la psicología energética tampoco profundizan en la causa, y ni siquiera suponen una metodología que intente trascender los límites del ego.

Es evidente que sólo cuando la causa del TOC se erradica, es decir, se elimina, este desaparece, algo que raramente sucede si no es con uno de estos dos sistemas terapéuticos: el psicoanálisis o el Método LIBTOC. En cuanto a efectividad, los dos abordajes terapéuticos tienen un porcentaje de éxito similar, algo superior al 50 %, aunque si vas a decidirte por el psicoanálisis es necesario acudir a un buen psicaoanalista. Las desventajas del psicoanálisis es que se necesitan muchas sesiones, lo que supone que es necesario muchos meses, o incluso varios años para curarse, y por tanto su elevado coste económico.
psicoanalisisEn ocasiones se necesitan incluso más de 100 sesiones, por lo que es sencillo imaginarse la importante suma de dinero que puede suponer intentar curarse con psicoanálisis. Y lo peor de todo es que nadie te garantiza que vayas a curarte. Si te decides por el psicoanálisis, es necesario acudir a un psicoanalista muy preparado y con experiencia, por lo que yo considero que sería un grave error elegir un psicoanalista barato, ya que generalmente eso sucede cuando todavía no tienen una gran experiencia y preparación. En este sentido, es evidente que el principal inconveniente de esta terapia es su elevado coste económico, ya que curarse con psicoanálisis puede ser incluso 100 veces más caro que curarse con el Método LIBTOC.

La ventaja del psicoanálisis respecto a un psicólogo que trabaje con un abordaje conductista, es que el psicoanálisis trabaja a nivel de la mente inconsciente, que es donde están las causas más profundas del TOC ( o mejor dicho de la estructura psíquica o patrones mentales que te predisponen al mismo). El trabajo con un psicólogo se centra en gran parte en eliminar las consecuencias y no en las causas del mismo, y de ahí que el trabajo con un psicólogo no sea tan efectivo como sería deseable en lo relativo al TOC.

El psicoanálisis se trata de una terapia que transcurre en gran parte en modo de “hablar sobre uno mismo”, es decir, el cliente habla sobre su vida, especialmente sobre su infancia, sobre conflictos pasados y presentes, sobre sus traumas, complejos, sueños, sentimientos, frustraciones, deseos, proyectos, sobre su felicidad o falta de ella, inseguridades, etc. A medida que el psicoanalista va estableciendo un “mapa”, una idea del psiquismo del individuo, va trazando una explicación del por qué de ese psiquismo, de esos traumas, complejos, sueños, sentimientos, frustraciones, etc. Progresivamente va identificando una serie de estructuras psíquicas ocultas para el individuo, así como la existencia de una serie de emociones reprimidas. Muchas veces se trata de emociones que el individuo desconoce que alberga, puesto que son emociones inconscientes, que están fuera de su conciencia. Acostumbran a ser emociones “socialmente inaceptables” como rabia, odio, envidia, baja autoestima, inseguridad, humillación, culpa, deseos de venganza, etc.

Muchas veces, el paciente tiene que verse confrontado con sus propios sentimientos y emociones negativas, el psicoterapeuta es el encargado de usar las técnicas apropiadas para despertar esas emociones en el paciente, para que estas sean identificadas, liberadas e integradas por el individuo. Como dijo Jung, discípulo y colega del prestigioso Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, el paciente tiene que asomarse y mirar a los ojos a su propia “sombra”, esto es, a los sentimientos más oscuros, antisociales, dolorosos, e inaceptables que todos albergamos en lo más profundo de nuestro ser. Sólo cuando estos sentimientos son descubiertos, identificados, sentidos, aceptados e integrados, el individuo se convierte en un ser íntegro, completo, y con una estructura psíquica saludable.
Se trata de una disciplina compleja, hay que estudiar mucho, leer mucho, y tener mucha práctica clínica para ser un buen psicoanalista. Sólo hace falta leer cualquier trozo de un libro de Sigmund Freud para darse cuenta que no es una temática sencilla. El psicoanálisis en ocasiones emplea técnicas que pueden ser emocionalmente duras, que implican llevar al paciente a través de un viaje emocionalmente muy duro a través de sus traumas más profundos, pero en algunas ocasiones es necesario para hacer acceder a la conciencia las emociones más profundamente reprimidas, que en muchas ocasiones están detrás del TOC. El psicoanálisis es un viaje a lo más profundo de uno mismo, a lo que Jung denominó la “sombra” o “el lado oscuro” de cada uno de nosotros. Es una lástima que sea un tratamiento tan largo y caro; porque es profundamente transformador, y porque creo que si todo el mundo se sometiese a esta terapia, la sociedad misma cambiaría, seríamos todos más libres, más íntegros, más sanos emocionalmente hablando, y seguramente también más felices.

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